Acompañar, escuchar. Mi experiencia misionera

Mi nombre es Yusvela.

Estoy agradecida con Dios y la Congregación de Padres de San Columbano por tener la oportunidad de ser discípula misionera de mi país, Perú.

Ser discípula de Cristo es aprender día a día a reconocer y valorar su creación y a las personas en su dignidad y sobre todo respetar y amar.  Solo  conociendo uno aprende a amar, nadie ama lo que no conoce.

En lo personal esta misión en Tintay*, significó mucho porque también supe reconocer mis miedos y muchas limitaciones.   Estoy convencida solo se puede salir adelante trabajando y apoyándonos como equipo, siempre con la ayuda del otro.

Cada pueblo que visitamos, está organizado como comunidad campesina, quedé admirada por su solidaridad y trabajo mutuo en sus vidas cotidianas.

Cuando celebran misa de difunto, comparten la comida con toda la comunidad sin excepción, es maravilloso ver cómo se apoyan unos a otros para que ninguno se quede sin comer, sobre todo las mujeres, que son las más preocupadas.

También ver esa estrecha relación de los campesinos con la naturaleza que les provee, hombre – naturaleza, gracias a ello puede proveer a sus familias.

Me cuestioné mucho en la comunidad de San Juan de Chacña de lo que estaba sucediendo. La comunidad está dividida a causa de la minería, hay tensiones y conflictos entre ellos, los pobladores.  Se han realizado reuniones y han acordado impedir que la mina siga trabajando, pero por falta de honestidad y transparencia muchos de los pobladores campesinos firman para dar su consentimiento y que la minería se siga trabajando.  Me cuentan algunos campesinos de esta realidad, que se está perdiendo los valores y la falta de unidad entre ellos, todo por la ambición.

Con tristeza nos comparten que los jóvenes no saludan ni muestran respeto a los adultos mayores.

Son muy conscientes que la religión juega un papel importante en su comunidad. Como experiencia dicen que construyeron el tempo, la casa de los misioneros y el local comunal donde se reúnen.

Como colaboradores misioneros pudimos acompañar en las diferentes misas conjuntamente con el párroco, también pudimos conocer algunas familias y se puede sentir la tensión entre ellos.  También visitamos los colegios de ese lugar.

Nunca olvidaré su acogida, siempre están dispuestos a darte su tiempo y con mucha facilidad te comentan la realidad en la cual están viviendo.  Y te miran con mucha ternura cuando les hacemos saber que somos misioneros

Lima 30 de junio, 2017

Yusvela Cañamero Rojas.

*Tintay, distrito de la provincia de Aymaraes, departamento de Apurímac.

  

 

 

 

 

 

 

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